¿Cómo salvar a tu país de la minería metálica?

Saúl Baños, julio 18, 2017

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Para el Salvador no fue fácil: En el proceso, cuatro personas fueron asesinadas y una torturada. Los dirigentes comunitarios vivieron bajo amenaza por años. Sin embargo, hace unas semanas, nuestro país se convirtió en el primero de Latinoamérica en prohibir la minería metálica en todas sus formas. Que una nación tan pequeña y empobrecida como la nuestra tomara esta decisión soberana contra los intereses de una poderosa empresa transnacional, fue un hecho sin precedentes que consideramos como un triunfo del trabajo comunitario.

*FESPAD, la organización en la que trabajo como director es una de las doce que desde el 2004 conforman la Mesa Nacional frente a la Minería Metálica –MNFM-, plataforma desde la cual hemos luchado por 13 años contra las intenciones de empresas interesadas en la explotación minera en el país. ¿Cómo hicimos para dar este paso? ¿Qué medidas podrían tomar otros países en situaciones similares? Los consejos que mencionamos a continuación no son una fórmula, pero sí presentan una experiencia que esperamos impulse a otras naciones a dar el gran paso.

Buscar aliados y aliadas

La unión de organizaciones defensoras pequeñas y grandes nos llevó a ganar el caso de demanda que inició la empresa minera Pacific Rim/Oceana Gold, la cual fue obligada a pagar al país más de 8 millones de dólares y eventualmente llevó a la prohibición de la Ley de Prohibición de la Minería Metálica en El Salvador.

Aportar lo que se tenga

Todos y todas tenemos algo que dar: El aporte de FESPAD en este esfuerzo es en materia jurídica: ayudamos con la creación y discusión de la ley de prohibición, a los procesos de asesoría, a la procuración en los casos de homicidio y amenazas de los ambientalistas, a las formaciones en las comunidades, entre otros.

Demandar y resistir

No nos callamos ante las amenazas, ni las torturas, ni los asesinatos. Tuvimos participación activa en dos amicus curiae; con ayuda de más amigos y amigas recogimos miles de firmas en varios países que fueron presentadas ante el Banco Mundial; hicimos campanas y protestas frente a la sede del Banco Mundial en Washington y El Salvador.

Tener paciencia

El trabajo de oposición y denuncia realizado duró más de 10 años. La empresa, en junio de 2009, demandó al Estado salvadoreño ante el Centro Internacional de Arreglo de Controversias por Inversiones –CIADI-, demandando más de 300 millones de dólares. Ellos perdieron, deben al país 8 millones de dólares y no pueden seguir explotando nuestros recursos porque ahora la ley se los prohíbe.

Dar seguimiento

Nuestro trabajo aún no está terminado. La empresa aún no da muestras de retirarse del país, no ha pagado los 8 millones de dólares, mantiene activa la Fundación El Dorado, que es su brazo social en las comunidades y va a conservar sus trabajadores hasta agosto de 2017. Además ha creado otras filiales internas más pequeñas que son las que dan la cara. Creemos que es incluso posible que presente una demanda de inconstitucionalidad de la ley, y tenemos que estar preparados para ello. De hecho nos parece curioso que la empresa no haya cerrado sus operaciones de manera inmediata, dada la contundencia de la ley en su prohibición de la minería metálica en el país.

Pasar el conocimiento

Hay que informar a todas las personas involucradas y darles todo el conocimiento que tengamos: Seguimos trabajando en el terreno porque tenemos la convicción de que las comunidades locales han sido las protagonistas de este proceso y por lo tanto deben comprender el fruto de su trabajo. Estamos haciendo reflexiones con las personas para que conozcan el texto de la ley, que aunque es breve contiene términos técnicos y jurídicos que no la hacen inmediatamente comprensible para la población.

Pasar el poder

Creemos que nuestro trabajo comunitario busca lograr que las comunidades se conviertan en defensoras de un derecho ganado. Confiamos y creemos que con esta unión y este conocimiento, las comunidades de nuestro país (y de todos los países) se pueden convertir en defensoras naturales de los recursos y asegurar así una vida larga y digna para nosotros y para las generaciones futuras.

Fotografía: Flickr: Graela

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*FESPAD es una de las 21 organizaciones socias de nuestro programa de derechos humanos Nexos.