La celebración tica del matrimonio igualitario no es para todes

Por: Tomás Campos Azofeifa

La Corte Interamericana de Derechos Humanos le dijo en 2018 a Costa Rica, en respuesta a una consulta realizada por el país, que debía habilitar el matrimonio entre personas del mismo sexo y reconocer la identidad de género de las personas trans. Eso quedó escrito en la Opinión Consultiva 24-17 —OC24-17—, un documento histórico para los derechos humanos en la región, pues su contenido es de acatamiento obligatorio para todos los países que han firmado la Convención Interamericana de Derechos Humanos. El país centroamericano está cumpliendo con el mandato de la Corte, pero a medias. Todavía falta recorrer un camino más largo para que la población trans pueda ejercer plenamente sus derechos.

“La OC24-17 es la consulta que hizo el Estado costarricense, representado por Ana Helena Chacón,  entonces Vicepresidenta de la República, a la Corte IDH —una instancia de la Organización de Estados Americanos— sobre cómo se podrían validar los derechos de las personas LGBTIQ”, explica Jean Matarrita, coordinador de Síwo Alâr Hombres Trans Costa Rica —una organización conformada por hombres trans y transmasculinos—.

Esta consulta se enfocó en dos temas principales: acceso al matrimonio igualitario para las parejas del mismo sexo y el reconocimiento de la identidad de género auto percibida para las personas trans.

Ilustración: Diego Xocop.

Siguiendo lo indicado por la Corte IDH, el país habilitó la posibilidad de cambio de nombre para las personas trans. El trámite para el cambio de nombre es sencillo. La persona trans debe presentarse en el Registro Civil, rellenar la solicitud —llamada ocurso— y un consentimiento informado; aproximadamente un mes después recibirá la notificación del cambio de nombre y que puede solicitar una cédula de identidad nueva con la información rectificada. Este trámite es gratuito y accesible para todas las personas trans costarricenses mayores de edad; no se requieren testigos ni pruebas, como diagnósticos médicos o psicológicos, sobre la identidad de género.

Zach Sánchez, un hombre trans que participa en de Síwo Alâr Hombres Trans Costa Rica, explica que él y otros compañeros no consideran que ese trámite sea completo. El problema es que solo reconoce el cambio de nombre, pero no la identidad de género completa. “No es un reconocimiento pleno de la identidad, es como tener un derecho a medias”, afirmó.

Tanto en el consentimiento informado como en la resolución que da el Registro Civil se resalta que el cambio de nombre no implica un reconocimiento del género autopercibido —éste es el género con el que se identifica la persona, el cual puede o no ser el mismo que el asignado al momento de nacer—.

Eso significa que un hombre trans puede tener un nombre masculino en su identificación, pero en el documento dirá que su género es femenino. Para Zach y para Jean, así como para otros hombres trans, eso implica escoger entre dos opciones que no son aceptables (o satisfactorias para ellos): aceptar que solo una parte de su identidad se reconozca o no tener ningún acceso al nombre que les identifica.

Postales de felicitación publicadas en las redes de Hivos América Latina en el marco de la aprobación del Matrimonio Igualitario en Costa Rica. Mayo 2020.

Ambos reconocen que contar con una cédula de identidad con su nombre correcto es un avance contra la discriminación, pues no hay manera de que otras personas les digan un nombre incorrecto o se refieran a ellos en femenino. Sin embargo, el que no se les reconozca su género, hace que se enfrenten a otras violencias. Por ejemplo, que les cuestionen su identidad, que sean expuestos como personas trans, que les pregunten constantemente si hay un error del sistema o que todos sus otros documentos —licencias, pasaportes, hojas de delincuencia, etc.— hagan mención del sexo asignado al nacer.

Anteriormente, cuando el reconocimiento del nombre no era posible para las personas trans, podían utilizar un “conocido como” con su nombre elegido. El “conocido como” es una casilla que existe en las cédulas de identidad para colocar un nombre “extra” o un “alias”; su uso significaba un pequeño reconocimiento de su identidad, pero resaltando el nombre registral y el sexo asignado al nacer.

 

Proceso para solicitar cambio de nombre por Identidad de Género ante el Registro Civil

La OC 24-17 debe implementarse en su totalidad en los dos temas que aborda. Jean comenta que el reconocimiento del matrimonio igualitario es un paso muy importante para el país, pero que aún hay una deuda grande con la población trans.

 

Tomado de https://www.facebook.com/SiwoAlar/posts/640072036332641

 

En palabras de Zach “los gays y las lesbianas están tomando protagonismo, pero a las personas trans nos dejan de lado, siento que mi identidad es invisible o menos importante para el Estado”.

La novia de Zach, Mónica, cuenta que se sintió muy feliz y emocionada con la aprobación del matrimonio igualitario, pero que después se sintió decepcionada al entender que si su pareja y ella se casan, su unión será contada como una unión de mujeres lesbianas, pues legalmente Zach no es un hombre para el Registro Civil.

“Los hombres trans también podemos casarnos mediante el matrimonio igualitario, como cualquier persona en Costa Rica, pero no es justo que no se reconozca nuestra identidad de género, no es justo que tengamos que aceptar condiciones para tener derechos. Los derechos humanos no deben ser limitantes para las personas trans”, señaló Jean Matarrita.

Zach y Mónica celebran la entrada del matrimonio igualitario, pero señalan que no puede llamarse “igualitario” si no tiene las mismas condiciones para todas las personas.

La divulgación de la información sobre trámites y procedimientos es un elemento clave. Jean Matarrita afirma que “en cuanto al matrimonio igualitario, por parte del Estado debe haber mayor visibilidad e información, porque parece que están haciendo algo indebido, como en secreto por así decirlo”, y este secretismo “no debe usarse como excusa para dar más espacio para que se siga justificando la discriminación y la desinformación”. Zach Sánchez refuerza diciendo que se debe dar más divulgación para que las personas puedan acceder a  sus derechos.

Ambos son firmes al señalar que el Estado de Costa Rica debe garantizar el reconocimiento pleno de la identidad de género. Esta es la exigencia más importante y urgente que tienen los hombres trans del país.  Es “un sinsabor, una sensación contradictoria porque primero, me reafirma la deuda histórica que ha tenido el Estado costarricense y las instituciones con las personas trans, de dejar siempre nuestras exigencias en el último cajón. Y, por otro lado, tener la oportunidad de cambiar mi nombre con lo que pude hacer algunos cambios en documentos que sí me han ayudado en mi día a día”, explicó Jean Matarrita.

Es un sinsabor, una sensación contradictoria porque primero, me reafirma la deuda histórica que ha tenido el Estado costarricense y las instituciones con las personas trans, de dejar siempre nuestras exigencias en el último cajón. Y, por otro lado, tener la oportunidad de cambiar mi nombre con lo que pude hacer algunos cambios en documentos que sí me han ayudado en mi día a día.

Zach y Mónica mencionan que la implementación de la OC24-17 hace que Costa Rica sea un ejemplo de avance en derechos humanos frente a los otros países de la región, y que abre el camino para que otros países centroamericanos se atrevan a luchar por los Derechos de todas las personas.

Según datos suministrados por la Unidad de Género y el Departamento Civil del Tribunal Supremo de Elecciones, actualmente en temas de reconocimiento de la identidad de género se han recibido cerca de 600 solicitudes para el cambio de nombre, de las cuales 92% han sido tramitadas y aprobadas. En relación al matrimonio igualitario, se han presentado para su inscripción 167 gestiones de declaración de matrimonio entre personas del mismo sexo, de las cuales el 67% han sido inscritas y el porcentaje restante se encuentran proceso de análisis.

Sin embargo, ¿qué pasa con las personas trans que desean acceder al matrimonio igualitario?

Tomás es un activista trans que nos cuenta la historia de Zach y Jean, como parte de un proceso de formación para el fortalecimiento de capacidades en comunicación en el marco del proyecto Libre de Ser. En la construcción de esta historia contó con el acompañamiento y la mentoría del periodista Javier Estrada y con la mano creativa del diseñador e ilustrador Diego Xocop, quien elaboró la ilustración que acompañan esta historia.

Sobre Libre de Ser

Libre de Ser es un proyecto implementado por Hivos, con el apoyo de la Embajada de los Países Bajos en Centroamérica, que contribuye a salvaguardar la vida y la intergridad de las personas LGBTIQ+ a través del mejoramiento y uso de datos sobre violencia contra estas personas y la creación de nuevas narrativas y estrategias de comunicación que contrarresten los discursos de odio. Para obtener más información del proyecto Libre de Ser puede comunicarse con Mercedes Alvarez Rudin al correo malvarezrudin@hivos.org.